La bola de papel

La naturaleza rebelde de los adolescentes los lleva a cuestionar y desafiar la autoridad. Desean saber por qué tienen que escuchar, estudiar, hacer lo que se les ordena. Ponen a prueba las figuras de autoridad.                                              Silvia Martín, docente de Lengua Inglesa 
(http://www.educaciontrespuntocero.com/recursos/educacion-emocional/literatura-gotica-inteligencia-emocional-adolescentes/61817.html)

 

 

Aprovechemos esta naturaleza rebelde para captar su atención y hacer la clase más divertida y productiva.

Empezamos como cada día con unos minutos de respiración para asentar las emociones y darle un descanso a la mente.

A continuación me toca a mí crear misterio y expectación:

“Os voy a dar una ficha de actividades a cada uno pero no resolváis ningún ejercicio. Sólo poned el nombre.” Unos minutos más tarde: “¿Ya? Bien, pues ahora hacer una bola de papel con la ficha”. Llegados a este punto la expresión en sus caras es maravillosa, algunos comentarios “Bieeeenn” y risas. A continuación les explico que en un momento dado de esta actividad se van a agitar pero que hay que volver a la calma, que confío en que lo harán y que la palabra clave es “¡Relax!”.

Me voy al fondo para no ser acribillada a bolazos y sigo explicando: “Lanzad las bolas hacia adelante”. Después de la lluvia de bolas (entre gritos de alegría), las voy recogiendo y lanzándole una a cada uno, siguen agitados; palabra clave “Relax”. Ahora es el momento de trabajar; tienen que resolver ejercicios durante unos minutos (cada uno a su ritmo) y poned al lado de cada uno su nombre. Después de unos minutos trabajando en un ambiente de concentración y tranquilidad, doy la indicación de nuevo de hacer una bola de papel y vuelta a empezar.

Es increíble ver cómo con esta forma (que rompe la monotonía y las reglas), que no es más que una variante rebelde del trabajo colaborativo llamado “el folio giratorio”, trabajan más y más concentrados, hasta aquellos que les suele costar ponerse a ello. Trabajo a cambio del premio de lanzar una bola de papel y transgredir las normas.

Yo por mi parte me lo pasé genial, sintiéndome como los Reyes Magos cuando lanzan caramelos.

Para la próxima vez hemos acordado construir una canasta y jugar a encestar.

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